
Como ya sabéis, cada pocas semanas paso unos días en una de las ciudades más lindas del mundo: Barcelona. Y no hay vez que no traiga alguna novedad interesante. Porque Barcelona cambia todo el tiempo, sus tiendas, restaurantes, todo viene en múltiples versiones para todos los gustos. Pero la semana pasada la encontré en medio de una revolución: el desembarco de Primark . Se trata de la famosa firma irlandesa, una de las pioneras en esto del low cost.
Tengo una amiga que tiene un negocio muy exitoso. Siempre dice que la clave de su negocio, más que saber vender, es saber comprar. Si no compra mercadería atractiva, no hay vendedor que pueda. Creo que la clave de Primark es que lo que venden, además de tener unos precios increíbles, es todo lindo. Encontrareis vestimenta y complementos para dama, hombre y niño. Esto incluye desde ropa íntima a vestidos, etc.
La tienda está en el centro comercial Diagonal Mar. Tiene nada menos que 2000 metros cuadrados, pero al entrar parecen 2 metros cuadrados, dada la cantidad de gente mirando y comprando. Más de 100 vendedores muy estoicos hacen frente a esa multitud. Ya os he contado que no me gustan las tiendas muy grandes. Claro que en este caso se justifica y mucho. Es más, si tuviera más metros, mejor, así podríamos comprar más cosas.
¿Por qué tanto fervor? Porque lo que venden vale la pena por lejos. Si os cuento que el artículo más caro de todos sale 35 euros, no da para pensar mucho.
Imagen: lifeincatalonia.com













