
¿A quien no le ha pasado alguna vez, tener que hacer un regalo a alguien que ya tiene todo? ¿O un regalo formal, que queremos hacer especialmente a alguien con quien no tenemos una relación personal, pero que se ha portado muy bien con nosotros, como el médico? En el primer caso, podemos regalar simplemente algo que ya tiene o no necesita o quiere, y salimos del paso. En el segundo caso, optamos por hacer lo que la mayoría: algo para el escritorio o una bebida alcohólica (¿qué paradoja, no?).
Pero si de verdad queremos hacer el regalo, y no simplemente cumplir con el rito de hacerlo, tenemos que usar un poco el ingenio, creatividad, y lo que nuestro bolsillo nos permita.
En ambos casos, averigüemos primero algún hobby o gusto personal. En el caso, por ejemplo del médico, una discreta llamada a la secretaria o enfermera nos puede ser de gran ayuda en ese sentido. Pero no olvidar que en una relación no personalizada, como la de médico-paciente, debemos evitar todo aquello que sea muy personal. No es una buena idea ropa o perfumes. Una vez con el dato, ahí es mucho más simple… pero es donde nuestra creatividad tiene que trabajar.
Si por ejemplo, colecciona trenes eléctricos, busquemos entonces algún libro raro o antiguo sobre los mismos. Si la persona que tiene todo y colecciona autos antiguos, busquemos un buen manual original de algún auto que aún no tenga (de los que ya tiene, seguro tiene todos los manuales o accesorios). Tal vez, otra opción sea algún elemento de vestimenta típico del año del auto, como un sombrero original. Busquemos en un buen mercado de pulgas o Internet, y ninguna de estas cosas presentarán dificultades.
Creatividad, originalidad son las reglas de oro para que nuestro regalo no pase desapercibido.













